Cuatro es el número de lesiones más frecuentes en la práctica de baloncesto. ¿Te suena alguna de ellas y sabes cómo prevenirlas?  En este post te lo explicaremos todo.

El baloncesto como deporte de contacto

Un día frío y lluvioso, un profesor de educación física, James Naismith, inventó el baloncesto.

Motivado por la inclemencia climática, improvisó un juego que pudiera jugarse bajo techo. Para ello utilizó dos canastas de melocotones y un balón de fútbol.

A sus alumnos les encantó el juego. Era el 21 de diciembre de 1891. Sin embargo, el baloncesto que conocemos ahora, más allá de las dos canastas, poco tiene que ver con el de su inventor.

El baloncesto actual es un deporte de gran intensidad, con frecuentes cambios de ritmo y de dirección y contacto físico. La práctica del baloncesto exige unas excelentes condiciones físicas y una atención continua al estado de músculos y articulaciones.

Las lesiones más frecuentes en baloncesto

Sin embargo, las lesiones ocurren. Vamos a tratar aquí de las más frecuentes, de sus posibles causas y de su prevención.

1.- Rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA)

La rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es una de las lesiones que se presenta sin avisar, a veces después de un brusco cambio de dirección en un lance del juego, una súbita desaceleración o una aparatosa caída.

También cuando la rodilla flexionada impacta con otro jugador o con algún objeto puede producirse la rotura.

El Ligamento Anterior y el posterior unen el fémur con la tibia y dan estabilidad a los movimientos de extensión y flexión de la rodilla.

Frecuentemente la rotura del Ligamento Cruzado Anterior viene acompañada de un chasquido al que sigue una inflamación de la rodilla y un dolor intenso. Este dolor suele remitir ligeramente en las primeras horas, pero se intensifican tan pronto se intenta volver a andar. En ese intento se percibe la inestabilidad de la rodilla que en algunos casos se desplaza hacia un lado u otro. Aunque no siempre.

Hay casos en los que la rodilla mantiene la estabilidad. Son los llamados pacientes “Coper”. En estos casos se compensa muscularmente la funcionalidad mecánica. En los pacientes “Non-Coper” esta compensación no se produce y, por tanto, la rodilla queda inestable.

Cuando se ha producido esta lesión los primeros auxilios pasan por aplicar frío en la rodilla afectada, mantener la rodilla elevada y aplicar un vendaje compresivo. Tan pronto como sea posible hay que acudir a un médico especialista.

2.- Tendinitis de Aquiles

La tendinitis de Aquiles consiste en la inflamación de este tendón y es otra de las lesiones con fuerte incidencia en la práctica del baloncesto.

El tríceps sural se compone de tres músculos; soleo, gemelo interno y gemelo externo que son insertados en el hueso calcáneo por el tendón de Aquiles. Este complejo tendinoso muscular tiene como función principal la flexión de la planta del pie, pero también afecta al normal funcionamiento de la rodilla. En plena actividad, este tendón puede sufrir tensiones de 500 kilos.

Las causas de esta lesión en baloncesto suelen estar en saltos bruscos, caídas aparatosas, movimientos forzados repetitivos de contracción o en traumatismos por compresión en plena carrera.

Los expertos indican que esta lesión suele estar precedida de un debilitamiento o sobretensión en glúteos, isquiotibiales y pantorrillas.

Si la funcionalidad de estas cadenas musculares no es la correcta, producen un aumento de la tensión en el tendón de Aquiles que puede llegar a producir una severa inflamación.

El dolor ocasionado se focaliza en el talón. A los primeros síntomas, a fin de no agravar la lesión, conviene detener inmediatamente la actividad. Como primeros auxilios se recomienda reposo, aplicar hielo en la zona dolorida, aplicar un vendaje compresivo y poner el pie afectado en una posición elevada. Por supuesto, hay que acudir enseguida al especialista.

3.- Esguince de tobillo

Cuando en la práctica del baloncesto se produce un salto y la caída da lugar a un mal apoyo o se pisa a otro jugador, se produce una torcedura del tobillo.

En estas circunstancias, a causa del movimiento forzado de la articulación, el Ligamento Lateral Externo (LLE) es sometido a una tensión superior y sobreviene la lesión.

Según su gravedad, los esguinces se diagnostican en 3 grados:

Se diagnostica el esguince de primer grado o Grado I cuando el dolor y la inflamación son leves y se produce la rotura de algunas fibras; no hay hematoma o es muy leve y se mantiene la estabilidad.

En el esguince de segundo grado o Grado II ya se dan roturas parciales del ligamento. La inflamación es moderada. El dolor se focaliza en la zona externa con presencia de un hematoma. Se experimenta cierto grado de inestabilidad al andar.

En el esguince de tercer grado o Grado III se ha producido la rotura total del ligamento y la articulación no permite la estabilidad al andar. La inflamación y el dolor son manifiestos.

Frecuentemente, en estos casos, también se produce la rotura del ligamento del peroné. Los datos disponibles nos indican que en jugadores de baloncesto esta lesión necesita un periodo de recuperación entre 2 y 5 meses.

4.- Capsulitis

La capsulitis es la causante de que en las pistas de baloncesto veamos a jugadores que llevan los dedos vendados de dos en dos.

Es una lesión muy común en deportistas de juegos con mano y balón, como el balonmano. En general, la capsulitis puede producirse en cualquier articulación pues el nombre indica la inflamación en una “cápsula” articular; o sea, el tejido membranoso que rodea todas las articulaciones, ya sea en dedos, hombros o cadera.

Sin embargo, en baloncesto las capsulitis se producen más frecuentemente en los dedos de la mano. Su causa más frecuente son los impactos traumáticos.

Los síntomas consisten en un dolor focalizado en la articulación de alguno de los dedos de la mano, acompañado de rigidez y puede presentarse con entumecimiento e inflamación. La aplicación de frío y la inmovilización de la articulación es el recurso más utilizado para rehabilitar sus funciones.

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