Tener diabetes y  practicar deporte no solo es posible sino conveniente, sobre todo si te han diagnosticado la diabetes tipo 2 en la que un déficit de ejercicio físico está considerado una de sus principales causas.

Índice de contenidos

Tener diabetes y practicar deporte

La diabetes tipo 1

La diabetes tipo 2

La diabetes tipo 3

Diabetes y deporte de élite

Tener diabetes y practicar deporte

La actividad física reduce considerablemente los niveles de azúcar en la sangre y mejora la respuesta de las células a la insulina. Este efecto va perdiendo eficacia a lo largo de las 48 horas siguientes, por lo que es importante planificar regularmente una sesión de ejercicios para reducir los índices de glucosa en sangre.

Tipos de diabetes

Cuando una persona tiene un alto nivel de azúcar ( también llamada glucosa) en sangre  se dice que tiene diabetes. Existen 3 tipos de diabetes que vamos a describir brevemente.  

La diabetes tipo 1

Es el tipo menos frecuente de diabetes. Afecta solo al 5% de las personas diabéticas.

Afecta por igual a hombres y mujeres y tiene mayor incidencia en las personas de raza blanca.

Generalmente se declara en la infancia y en la adolescencia y de modo menos frecuente en personas de cualquier edad. Los médicos no conocen muy bien el mecanismo desencadenante de este tipo de diabetes pero sospechan de algún componente genético y se considera una enfermedad autoinmune. 

Entre sus síntomas más comunes están: Tener mucha sed, frecuente necesidad de orinar, hambre frecuente, boca seca, visión borrosa, fatiga y debilidad, respiración pesada. Muchas personas con diabetes tipo 1 viven muchos años y con mucha salud.

Para ello deben controlar frecuentemente su nivel de insulina para regular el índice de azúcar en la sangre.

El ejercicio físico y el deporte forman parte de las actividades que las personas afectadas por la diabetes tipo 1 deben programar regularmente para mejorar su salud.

Además deben acompañar la actividad física con una dieta adecuada  y controlar la insulina después de cada ejercicio para establecer valores comparativos y puntos de referencia propios.

Algunos expertos señalan que los deportes competitivos son menos indicados para las personas con un diagnóstico de diabetes tipo 1. Explican que los niveles de azúcar en la sangre vienen determinados por la actividad de distintas hormonas.

Las emociones intensas que puede despertar un competido partido de baloncesto, por ejemplo, pueden causar ciertos estados de nerviosismo y estrés. El estrés libera cortisol, una hormona que modifica los niveles de azúcar en sangre.

La diabetes tipo 2

A diferencia de las personas afectadas por la diabetes tipo 1, los diabéticos de tipo 2 suelen producir insulina, pero su organismo tiene dificultad en utilizarla, lo que produce una acumulación de azúcar en sangre.

Los síntomas más comunes de estas personas diabéticas son, la visión borrosa, tener mucha sed y orinar mucho, el estado de ánimo permanentemente irritable, acompañado de una gran fatiga, entumecimiento y hormigueo en manos y pies y heridas que no acaban de cicatrizar.

Algunas factores parecen predisponer a la diabetes tipo 2, como la obesidad y el sobrepeso,  los triglicéridos altos, problemas de corazón y circulación sanguínea, la presión arterial alta, depresión, síndrome de ovario poliquístico (SOP) o haber padecido diabetes gestacional durante el embarazo. 

Los médicos también consideran otros factores de riesgo, como una baja actividad física, dormir demasiado o muy poco o verse sometido a largos ciclos de estrés.

Las personas con diabetes tipo 2 representan alrededor del 90% de los diabéticos y a diferencia de la diabetes tipo 1 suele declararse a partir de los 45 años, si bien en la última década se detecta un aumento de casos a edades inferiores, lo que se atribuye a un estilo de vida sedentario, con poca actividad física y al incremento de casos de obesidad infantil.

Según recientes estudios la práctica regular de algún deporte reduce en un 40% la probabilidad de verse afectado por la diabetes tipo 2 y, para seguir con la estadística, reducir el peso corporal en un 10% reduce a la mitad el riesgo de contraer diabetes tipo 2.

Los efectos de la diabetes a largo plazo pueden tener efectos adversos en corazón y vasos sanguíneos, en la vista, los riñones y alteraciones del sistema nervioso que pueden afectar el sistema digestivo o la actividad sexual. 

La diabetes tipo 3

La diabetes tipo 3 parte de una teoría que vincula los altos niveles de azúcar en sangre con una inflamación crónica que afecta al conjunto del organismo y especialmente al cerebro, que experimenta alteraciones propias de la enfermedad de Alzheimer.

La resistencia a la insulina parece bloquear ciertas funciones cerebrales y el resultado es similar a los síntomas que presentan los pacientes de Alzheimer.

En conclusión, no se puede hablar propiamente de diabetes tipo 3 sino de que distintos estudios e investigaciones médicas atribuyen a la  enfermedad de Alzheimer una equivalencia a la diabetes.

Diabetes y deporte de élite

La diabetes condiciona el ejercicio físico y la práctica deportiva, aunque ambas cosas, con las debidas precauciones, mejoran la salud del deportista y su relación con esta anomalía.

Y no solo eso, muchos deportistas se han visto aquejados por la diabetes tipo 1 y tipo 2 sin que ese condicionante impidiera su ingreso en la élite. Aquí tenemos algunos casos.

En el boxeo se encuentran figuras como Joe Frazier y Sugar Ray Robinson. Joe Frazier, que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964 y fue campeón mundial de la categoría Peso Pesado (1968-1973) no era raro verle con su jeringuilla inyectándose insulina.

Sugar  Ray Robinson fue campeón del mundo del peso wélter desde 1946 hasta 1951, nombrado el mejor boxeador del siglo XX por Associated Press y ESPN.com publicó que era el mejor boxeador de la historia en 2007. Uno de sus rivales, Jake LaMotta dijo de el: “He peleado tantas veces contra Sugar Ray que no sé como no tengo diabetes”.

Otra figura del deporte de élite afectada por la diabetes es la tenista Billie Jean King, considerada una de las jugadoras más grandes del tenis y una de las mejores deportistas de la historia.

Gary Hall es un nadador estadounidense ganador de diez medallas olímpicas, cinco de oro, tres de plata y dos de bronce en los Juegos Olímpicos de 1996, 2000 y 2004. La lista de deportistas de élite con diabetes sería inacabable.

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