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Faustino Padrón

· Certificado de Entrenador Personal de Calistenia por la Federación Española
· Instructor de Calistenia
· Campeón Franklin Square NY 2016 (USA)
· Record Nacional Pull ups (España)
· Subcampeón SW Arnold Classic FEST
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Os contamos los secretos para estar en forma en 30 días…. ¿Será cierto?


Índice de contenidos

1.- Ante el espejo.

2.- Tu cuerpo no es una máquina.

3.- Un programa en 10 puntos para salir de esto.

En estos 3 puntos descubrirás como ponerte en forma en 30 días

1.- Ante el espejo

Acabas de salir de una época complicada y quisieras dejarla atrás rápidamente. Después de algún tiempo te has vuelto a mirar en el espejo con interés y te ha costado recordar la mejor versión de tu cara, ahora ojerosa y algo flácida. Entonces te viene a la memoria que, en los últimos días, personas de tu entorno más cercano te han dirigido comentarios como “Te has de cuidar más…”, o “¿verdad que estás un poco más…” pero no acaban la frase y gesticulan con las manos trazando un círculo que tu interpretas como que tu cuerpo se está redondeando.

Todavía delante del espejo, tomando nota de tus miserias, recuerdas que en poco más de un mes tienes la boda de tu cuñado, la convención anual de la empresa y ese fin de semana de sol y playa en Canarias que te regaló Papa Noel.

Cuando esos pensamientos pasan por tu mente, tu malestar va en aumento y tomas una decisión radical: Te vas a someter a un programa especial de entrenamiento de 30 días que viste en internet que te mostraba el antes y el después de unos personajes que aseguraban haber seguido el programa.

En ese momento, tu estado de indignación con lo que ves en el espejo ejerce una poderosa motivación, te ves decidido, imbatiblemente resuelto a seguir ese plan de entrenamiento. En ese momento, aún no lo sabes, pero estás tomando una de las peores decisiones posibles.

2.- Tu cuerpo no es una máquina

Lo que nadie tiene el coraje de decirte es que tu cuerpo no es una máquina. Ni el tuyo ni el de nadie.  El funcionamiento de tu organismo está condicionado por tu mente y tus emociones que, como ya sabes, son a menudo imprevisibles y contradictorias.

La emoción angustiosa que experimentas al verte en el espejo, los comentarios sobre tu sobrevenida redondez enfrentados a tus perspectivas inmediatas, conforman un cóctel explosivo, una situación estresante que hace más fácil que vayas a meter la pata, que tu decisión para revertir este problema sólo consiga empeorarlo.

Pero nada de todo eso quiere decir que no puedas hacer nada para mejorar  tu vida, para sentirte mejor y disponer de más energía y vitalidad. Y para ello no tienes por qué convertirte en un animal de gimnasio, si no quieres.

3.- Un programa en 10 puntos para salir de esto.

1.- Humildad.

Superada la primera tentación de seguir un programa ultrarrápido de entrenamiento para adelgazar, marcar bíceps y glúteos y lucir tableta de chocolate en la barriga en 30 días, es importante que te plantees en serio lo que realmente necesitas. Puedes preguntarte por tus aspiraciones.

No es lo mismo que aspires a descargar pesados sacos en un muelle africano o a trabajar de guardaespaldas de un sultán libanés  que si tu vida cotidiana va a seguir transcurriendo en la placidez de una oficina frente a un ordenador o en un taller de corte y confección.

Si tu caso tiene más que ver con las dos primeras opciones, no hace falta que sigas leyendo, aunque tampoco te servirá un plan de 30 días para alcanzar ese estado de forma que reclaman las ocupaciones referidas.

Tu ya debes saber que las prisas y las urgencias no son buenas para nada y son garantía de fracaso para todo. Optar por una solución simple y fácil  será más radicalmente eficaz que someterte a un estresante y urgente programa En forma en 30 días.

2.- Pero… ¡Haz algo! Empieza ya, no lo dejes para mañana.

Trázate un programa de actuación asumible y con el que te puedas comprometer y con el que puedas ir a tu ritmo. Contempla 3 áreas de actuación: nutricional, física y mental. Asume un compromiso radical contigo.

3.- Para empezar, haz una visita a tu nevera y a tu despensa.

Con valor y determinación. Tira a la basura todo lo que no te conviene. Las bebidas azucaradas y carbonatadas, zumos de fruta envasados, bollería industrial, helados, galletas y todo lo que lleve azúcar.

Sigue con las patatas fritas y los snacks de aperitivo, la margarina o los aceites refinados, el pan blanco, los embutidos y carnes procesadas, las pizzas o el queso procesado.

No te dejes engañar por los productos basura, como los alimentos bajos en carbohidratos o los yogures bajos en materia grasa y edulcorados.  ¡A la basura!

4.- Prepárate para alimentarte de otra manera.

O sea, una nueva dieta. Esta empieza por la bebida. Agua. Elije la que más te guste, agua mineral, con gas, sin gas o directamente del grifo. Si te apetece puedes beber de vez en cuando un zumo de fruta recién exprimido.

Evita los zumos envasados. Pon en tu despensa o en tu nevera los alimentos que van a propulsar tu nueva vitalidad. Pan integral, carne roja o de pollo, pescado azul (sardinas, atún. salmón, trucha).

Pon cuidado en grasas y aceites. El aceite de oliva virgen extra y la que contienen los frutos secos son la mejor grasa para tu organismo.

Haz un espacio en el frigorífico para frutas y verduras. No olvides los frutos secos, uvas y ciruelas pasas, dátiles, almendras, nueces.

Recuerda que las especias dan sabor y son un regalo para la salud, la cúrcuma, las pimientas, negra, roja, verde, el pimentón rojo, la canela…

5.- Come con atención, lo que quiere decir que no lo hagas compulsivamente, por aburrimiento o mientras ves la tele. Si puedes, préparate tu comida con los nuevos ingredientes y ensaya nuevas combinaciones de texturas y sabores.

Desde los primeros días sentirás más ligereza en tus movimientos y más frescura en tu mente. Aprecia y valora esta nueva sensación que es el primer resultado de tu decisión y tu compromiso con ésta.

6.- Come con moderación.

Incluye carbohidratos, grasa y proteína. Si no vas a correr una maratón o subir al Everest, limita los carbohidratos, pan integral, pasta. Mejor la avena, el arroz o las legumbres, siempre con moderación.  

Pon especial atención a las grasas. Las mejores para tu organismo son las procedentes del aceite de oliva y de los frutos secos -sí, ya sé que ya lo he dicho antes, pero lo repito porque es importante-.

Con las grasas también hay que ir con cautela. Una nuez contiene más calorías que un huevo duro. Puedes evitar esa cautela con las verduras y hortalizas, judías verdes, acelgas, espinacas, tomates, ajos, cebollas y un largo etcétera.

7.- Cada día resérvate de 30 minutos a 1 hora para mover el cuerpo.

Anda de 3 a 4 kms. como mínimo. Si más, mejor. Pero también te puedes atrever a otras cosas, unas carreritas suaves, o dar algunas brazadas en una piscina. Un estudio de 2015 de la Universidad de Cambridge[1] sobre 10.000 personas llega a la conclusión que cualquier ejercicio físico está relacionado con mayores niveles de satisfacción y vitalidad.

Y es que un poco de ejercicio al día basta para disparar nuestras endorfinas, neurotransmisores responsables de hacernos sentir alegría y bienestar.

Esto te acabará de convencer, especialmente en los primeros días, de que tu compromiso vale la pena.

8.- Escribe un diario.

Te compras una libreta y le dedicas 10 minutos al día a anotar tus impresiones, tus éxitos y los aspectos mejorables. No te obsesiones con el peso. Esto no es una dieta de adelgazamiento, es una fórmula simple, de sentido común, para obtener energía y vitalidad y, por tanto, te pondrá en tu peso adecuado y en poco tiempo transpirarás alegría y satisfacción por todos los poros de tu piel. Pregúntate si es eso lo que realmente quieres, porque estás a punto de conseguirlo.

9.- Cultiva primorosamente tus endorfinas.

El ejercicio físico te ayuda, pero puedes poner más de tu parte. La producción de estos neurotransmisores – endorfinas- en el organismo humano es intermitente y no lineal, por lo que esta producción se puede estimular y cuidar.

Además del ejercicio físico hay otras actividades que  estimulan estos prodigiosos neurotransmisores. La risa, a la que la medicina tradicional atribuye efectos benéficos para el pulmón, también es productora de endorfinas. O los paseos por la naturaleza, por el monte, el bosque o la playa. O la música, el canto, el baile.

También estimulan la producción de endorfinas las sesiones de relajación o meditación y la oración. La producción de endorfinas no solo modula el apetito, fortalece el sistema inmunológico y alivia el dolor físico, también libera hormonas sexuales que regulan la intensidad y frecuencia de las relaciones íntimas.

10.- Para seguir este programa y disfrutar de sus resultados, nada hay más valioso que tu propio compromiso.

Una vez desestimadas las ayudas externas tales como complementos y suplementos dietéticos, drogas y similares te viene a la mente esta pregunta: “Entonces… ¿no hay nada que me pueda ayudar?  Bueno, pues sí. Soluciones que apenas hace unos años eran inimaginables han llegado hasta nosotros de la mano del deporte de alta competición, como hemos podido ver en la técnica de entrenamiento del AC Milan, tenistas como Novak Djokovic o ciclistas como Lance Armstrong.

En esa línea existe E8sport, una aplicación para smartphone que te puede ayudar a alcanzar tu objetivo. E8sport te mejorará la fuerza y la resistencia física y te ayudará en la concentración y los reflejos. La modalidad Fortium de E8sport amplía los efectos antiestrés de un ligero ejercicio físico diario y mejora el descanso. Te ayudará.


[1] https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0160589#sec001

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