Es importante tener en cuenta que no es lo mismo la práctica deportiva amateur que la práctica de los profesionales del deporte. Aquí es donde las lesiones pueden aparecer si no tenemos precaución durante la practica.

Tabla de contenidos:

Deporte amateur y deporte profesional

Las lesiones más comunes

  1. Dolor de rodilla (la rodilla de corredor)
  2. Lesiones de hombro
  3. Codo de tenista
  4. Lesiones en isquiotibiales

Las medidas preventivas básicas

Deporte amateur y deporte profesional

La práctica deportiva se ha extendido notablemente en nuestra sociedad.

Salud, ocio y relación social han motivado que nuestros fines de semana, vacaciones y horas libres los empleemos para practicar nuestra actividad deportiva favorita. Ya sea en plena naturaleza o en gimnasios, polideportivos y otras instalaciones, queremos repetir nuestras mejores marcas, batir a los rivales o emular las proezas de los héroes de las pistas de atletismo, o las victorias de los gladiadores de los campos de futbol o las de los que van subidos en una bicicleta.

Pero no es lo mismo la práctica amateur, a menudo improvisada y voluntariosa que la práctica de los profesionales del deporte, rodeados de equipos médicos, sometidos a una monitorización contínua y unos cuidados al alcance de muy pocos.

Las lesiones más comunes

Dolor de rodilla. (La rodilla de corredor)

El dolor en la parte delantera de la rodilla es considerado por muchos facultativos como la lesión más común en la práctica deportiva y se le llama síndrome de dolor patelofemoral (SDPF).

También se le llama “rodilla de corredor” por ser una dolencia muy común entre estos atletas. Entre el 16 y el 25% de las lesiones de los corredores están relacionadas directamente con esta patología.

La “rodilla de corredor” es un dolor que afecta a la rótula y el retináculo. No es frecuente que esté asociado a la condromalacia  de la rótula, que ocurre con el ablandamiento y degradación del cartílago articular.  

Las causas de la “rodilla del corredor” pueden encontrarse en un cambio en la duración y la intensidad de los entrenamientos, en un programa de entrenamiento inadecuado, en un calzado deficiente o en las irregularidades del terreno de juego.

El sobrepeso contribuye a agravar las posibilidades de verse afectado por esta dolencia y limita las condiciones de la recuperación.  Muchas veces el dolor producido por esta lesión suele remitir con tratamientos caseros.

Esto significa suspender la actividad que la ha provocado y sustituirla por una actividad con menor impacto en la articulación, como la natación o el ciclismo. Los remedios caseros muchas veces suelen ser suficientes para restablecer la funcionalidad y eliminar el dolor.

Se recomienda descanso, evitar que la rodilla afectada se sobrecargue con peso y mantener la rodilla elevada, por encima de la altura del corazón. Aplicar hielo en compresas, varias veces al día en sesiones de 20-25 minutos. Se recomienda no aplicarlo directamente sobre la piel. También es recomendable aplicar un vendaje compresivo, dejando libre la zona de la rótula.

Lesiones de hombro

Los movimientos repetitivos y elevados o los lances de muchos deportes de contacto pueden producir lesiones en el hombro, una de las articulaciones con mayor movilidad en el cuerpo humano.

Las lesiones de hombro, bien sean distensiones, esguinces y dislocaciones suponen en torno al 20% de las lesiones deportivas. El desgarro o la rotura del tendón del supraespinoso es una de las lesiones más comunes en el hombro y suele afectar a los practicantes de tenis, baloncesto, balonmano, deportes de lanzamiento, en los que son repetitivos los movimientos bruscos de la articulación.

Otra de las lesiones más comunes en el hombro es la fractura del labrum, una estructura cartilaginosa que amortigua los movimientos del húmero, el hueso del antebrazo. Los desgarros en esta articulación pueden ser ocasionados por la debilidad del tejido muscular o a causa de un sobreesfuerzo por el levantamiento de objetos pesados o por la práctica de deportes como el baloncesto o la halterofilia, en los que se repiten los movimientos de brazos por encima del hombro.  

Como en todas las lesiones articulares, en un primer momento se trata de aliviar el dolor producido por la inflamación, recuperar el movimiento de la articulación y la fuerza.  Para ello se recomienda aplicar compresas de hielo en sesiones de 15 minutos y ejercicios como el péndulo circular, la flexión y la abducción de hombro.

El péndulo circular es un movimiento circular suave con el brazo. Se gira el brazo en sentido de la agujas del reloj una docena de veces y otras tantas en sentido contrario. La flexión de hombro consiste en alzar el brazo hasta dirigir los dedos hacia el cielo.

Se mantiene la posición durante diez segundos y se repite el ejercicio una docena de veces. La abducción de hombro consiste en levantar lateralmente el brazo con la palma de la mano hacia abajo sin inclinar el tronco en series de doce repeticiones.

Codo de tenista

La epicondilitis o codo de tenista es una lesión frecuente en aquellos deportistas que hacen continuos movimientos de agarre.  La acción repetitiva de estos movimientos causa la inflamación de los tendones del antebrazo y eso produce dolor en cualquier movimiento de la mano o la muñeca.

El dolor es causado por la afectación de los tendones que doblan la muñeca hacia la palma de la mano. Los síntomas más comunes del codo de tenista es el dolor en la parte exterior del codo y la debilitación de la fuerza de agarre.  

Los deportistas no son los únicos afectados por esta dolencia, muchas personas con actividades profesionales como pintores,  carpinteros o cocineros tienen más posibilidades de contraer esta dolencia. En todas estas ocupaciones hay movimientos repetitivos de agarre y levantamiento de objetos más o menos pesados.

La epicondilitis no se considera una dolencia cuya solución deba preocupar, sin embargo sus molestias pueden alargarse durante meses y se considera que cerca del 20% de los afectados pueden pasar año y medio antes de encontrar pleno restablecimiento.

Solo en el 5% de los casos esta afección requiere tratamiento quirúrgico. Los tratamientos caseros que se suelen recomendar empiezan por la aplicación de compresas de hielo y procurar el más completo reposo de la articulación, automasaje y estiramientos apropiados.

También se puede recurrir a los profesionales, con sesiones de fisioterapia que pueden recomendar pomadas y pastillas que contienen antiinflamatorios no esteroideos. A fin de evitar recaídas, una vez restablecido de la epicondilitis, se recomiendan ejercicios de fortalecimiento de la musculatura y revisar la higiene postural.  

Lesiones en isquiotibiales

Cuando de repente aparece un dolor agudo en la parte posterior del muslo o la sensación de “estallido” que suele venir acompañada de hinchazón y aparición de hematoma, es muy probable que se trate de una lesión en los isquiotibiales.

Estas lesiones son más frecuentes en deportistas con alimentación deficiente, con entrenamiento excesivo o sobrepeso. Los músculos isquiotibiales forman un grupo muscular que se inserta en la pelvis, en la tibia, en el fémur y en el peroné y tiene una importante función en la extensión del muslo y en la flexión de la pierna cuando la persona esta de pie.

Los músculos isquiotibiales tienen un papel protagonista en actividades como correr y saltar. La práctica del fútbol, baloncesto, rugby o tenis es una causa que explica la gran incidencia de lesiones en este grupo muscular entre los practicantes de estos deportes. 

Las  lesiones más comunes de los isquiotibales son, la distensión, la rotura de fibras y la contractura muscular. La distensión de isquiotibiales produce un intenso dolor en la parte posterior del muslo y suele asociarse a roturas en el bíceps femoral.

La rotura muscular puede afectar a unas pocas fibras musculares o a la totalidad de la estructura, por lo que se habla de 4 grados de gravedad, según la cantidad o proporción de las fibras afectadas.

De tal modo el grado IV significa la rotura total del músculo. Los grados II y III señalan estados intermedios, hasta el grado I, que es el más leve y significa el desgarro de solo algunas fibras de la musculatura.  

Las contracturas suelen originarse en un esfuerzo excesivo, en la fatiga muscular, en la debilidad del conjunto muscular o en la falta de flexibilidad.

Las medidas preventivas básicas

3.1. Comprobar. Se debe revisar el estado de uso de todos los materiales que intervienen en la práctica de la actividad deportiva, las zapatillas, la bicicleta o el estado del terreno de juego. Tambien la temperatura y la humedad para elegir la indumentaria adecuada.

3.2. Estirar.  Hacer una sesión de estiramientos antes de cada entreno y de cada competición reduce el riesgo de lesiones. Prestar más atención a aquellos grupos musculares susceptibles de lesión, bien porque hemos tenido molestias recientemente o bien porque hemos sufrido una lesión con anterioridad.

3.3. Calentar.  Es preciso hacer una sesión atenta y minuciosa de calentamiento y, de acuerdo al tipo de ejercicio físico que vamos a realizar, se pondrá atención en aquellos grupos musculares que más van a trabajar. El calentamiento ha de finalizar con una progresiva vuelta a la calma. El calentamiento puede suponer un tiempo equivalente al 10% del total de la práctica deportiva que vayamos a realizar.

3.4. Hidratación y alimentación. Una correcta hidratación mejora la flexibilidad de músculos y articulaciones. En alimentación es necesario estar provisto de niveles correctos de colágeno y minerales. El colágeno es una proteína que está presente en muchos tejidos del cuerpo humano y es esencial para el buen estado de los huesos y las articulaciones. Los minerales como el calcio y el magnesio juegan un papel importante en la pevención de lesiones.     

3.5. Entrenamiento. Un exceso de entrenamiento puede ser tan nocivo como un entrenamiento insuficiente. Dotarse de un plan de entrenamiento adecuado que facilite un balance muscular adecuado es esencial para prevenir lesiones.

3.6. Atención al primer síntoma. Detenerse ante las primeras molestias puede evitar males mayores. 

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto. Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar