Correr permite quitarse unos kilos de más y permite al corazón trabajar más desahogadamente. Correr también contribuye al aumento del volumen pulmonar, pero hay que tomar ciertas precauciones antes de embarcarse en carreras de larga distancia.

Correr largas distancias: Un ejercicio peligroso.

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Running: los beneficios cardiovasculares

Correr largas distancias: Un ejercicio peligroso.

Correr puede ser un ejercicio peligroso y adictivo. Lo dicen los expertos y las estadísticas. En pocos años se han multiplicado las competiciones y los participante en carreras de largas distancias.

En la actualidad, se calcula que el 10% de los españoles corre habitualmente en algunas de las 3.500 competiciones que a lo largo del año se celebran en España, que hay 75.000 atletas en riesgo de adicción grave.

En los últimos 10 años un promedio de dos corredores fallecen anualmente en carreras populares. El 94% de los concursantes en estas carreras corre entre 5 y 15 competiciones anuales y en torno al 20% se lesiona cada año, de los cuales una quinta parte requerirá un mes o más de rehabilitación.

Correr en competición provoca 5 veces más lesiones que correr por placer (E8Sport puede ayudarte en la recuperación de lesiones). En la Behobia – San Sebastian 2015 con 20 kms. de recorrido, fallecía un corredor y 23 eran hospitalizados, de los cuales 4 lo fueron en cuidados intensivos.

En la maratón de Madrid en 2016 se produjeron 1 paro cardiaco y 31 hospitalizados. El Running factura en España más de 300 millones de euros y cada corredor gasta de promedio más de 700 euros.

Otro dato importante a tener en cuenta es cómo se preparan los corredores; los planes de entrenamiento se diseñan a través de Internet 39%, Apps 20% y revistas 15%.

Un experto en la materia, el Dr. Attila Szabo[1], dice: “Personalmente veo la adicción al ejercicio más como un síntoma de un trastorno psicológico que como una enfermedad en sí misma.

Ese trastorno psicológico puede concretarse en depresión, ansiedad, todo tipo de trastornos mentales pueden derivar en una u otra forma de adicción. El concepto de “adicción al ejercicio” genera mucha incomprensión.

Porque hacer ejercicio es bueno, es un comportamiento aceptado socialmente. En cambio, si alguien abusa del alcohol por culpa del estrés o de algún trauma, todos pueden notarlo y hay un prejuicio social. Pero huir del problema abusando del ejercicio físico es el mismo tipo de adicción que cualquier tipo de adicción química.

La mayoría de personas que presentan síntomas de adicción al ejercicio tienden a estar muy preocupados por su estatus en la sociedad. Suelen ser personas con personalidad de “tipo A”, perfeccionistas, que le dan mucha importancia al entorno y a lo que otros digan sobre ellos.

Para estas personas, el ejercicio es lo más importante de su vida. Cuando se levantan por la mañana, lo primero que piensan es cómo van a organizar su horario de entrenamiento. “¿Cuándo voy a hacer ejercicio? ¿De cuanta intensidad? ¿Qué tipo de entrenamiento voy a hacer hoy?”

Un adicto al ejercicio tiene dos tipos de conflictos: interpersonal, con otra gente, quizás su jefe, su profesor o su familia, e intrapersonal, consigo mismo. Porque sabe que está entrenando en exceso, sabe que no está dedicando suficiente tiempo a sus estudios o a su trabajo.

Los mecanismos neurológicos del cerebro, especialmente los sistemas de recompensa del cerebro, los centros dopaminérgicos o los mesolímbicos actúan de forma similar en las adicciones químicas, como en las drogas o alcohol, que en las adicciones conductuales, así que hay un paralelismo entre ambas en términos de proceso cerebral”.

El Dr. José Luis Cantero Lorente[2] abunda en la argumentación: “Cuando uno hace ejercicio físico, independientemente de para qué lo haga, eso tiene efectos químicos sobre el cerebro. Esos sistemas químicos concretamente son las endorfinas y los endocannabinoides. El incremento de los niveles de esas sustancias, endorfinas y endocannabinoides,lo que produce es una sensación de bienestar, de analgesia, de sentirte bien en general.

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Después de argumentar los riesgos de las carreras de larga distancia, maratones, medias maratones y cosas por el estilo, me apresuro a recoger la opinión de muchos deportistas que dicen que el sedentarismo es más mortifero que las carreras de larga distancia.

Es cierto. Pero también se puede considerar otra posibilidad, la de correr por salud y disfrute, limitar las distancias y enfocar correctamente la actitud. Hay multitud de estudios que demuestran los grandes beneficios de correr veinte, treinta o cuarenta minutos al día.

Entre estos grandes beneficios son remarcables, sin duda los que afectan a nuestro corazon y arterias, el sistema cardiovascular.

Running: los beneficios cardiovasculares

Correr ayuda la función cardiaca. Con el ejercicio, el corazón late con mayor regulridad, más fuerte para suministrar al organismo sangre bien oxigenada. La aplicación E8Sport te ayuda si practicas running.

Al correr, el cuerpo humano hace movimientos oscilantes arriba y abajo, lo que tiene un efecto positivo en los fluidos corporales, sangre y linfa. El corazón es un músculo que no siempre recibe la misma atención que los músculos con los que corremos.

A menudo trabajamos los glúteos o el cuádriceps pero pocas veces nos acordamos que el corazón es el músculo que mueve todos los demás.

Una persona con un entrenamiento regular, que corre durante treinta minutos cinco veces a la semana, tiene un corazón que necesita mucho menos esfuerzo para bombear sangre, se cansa más lentamente y puede realizar una mayor cantidad de trabajo antes de alcanzar el máximo de pulsaciones.

El ritmo de la respiración se intensifica, estimula el movimiento del diafragma al tiempo que tonifica los órganos abdominales y activa la circulación sanguínea.

Distintos estudios señalan que el corazón de una persona con un estilo de vida sedentario funciona hasta 20 veces menos eficientemente que los de una persona habituada al ejercicio físico con una práctica regular.

Sin duda, entre los beneficios más buscados cabe señalar la pérdida de peso. Quitarse unos kilos de más también permite al corazón trabajar más desahogadamente. Correr también contribuye al aumento del volumen pulmonar.

En la carrera se produce una falta de oxígeno causada por el esfuerzo sostenido. El organismo debe adaptarse a esta contingencia y desarrolla la habilidad de adaptarse a esa circunstancia.

Cuanto más se acentúa la falta de oxígeno, más se acelera el ritmo de las pulsaciones para compensarlo. Correr estimula el metabolismo, disminuye la presión arterial y aumenta la sensibilidad a la insulina.


[1] Attila Szabo. Actualmente es profesor de psicología en la Universidad ELTE Eötvös Loránd. En 2017, la Academia de Ciencias de Hungría le otorgó el título de Doctor en Ciencias (DSc). Sus intereses de investigación actuales están en las áreas de adicción conductual (ejercicio e Internet), impacto del ejercicio en la salud mental y efectos del placebo en el comportamiento humano. El texto de la cita ha sido extraido del video www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/running/2016-12-08/beneficios-corazon-running-ventajas-cardiovasculares_1292825/

[2] José Luis Cantero Lorente. Director del Laboratorio de Neurociencia funcional de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

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